domingo, 25 de septiembre de 2016

TELARAÑAS

A altas horas de la madrugada pude mantenerme despierta para dedicarme con más profundidad y tiempo a otras cosas. Me conformó durante un tiempo el saber que ellos estarían en casa durmiendo mientras que yo...pues eso, me dedicaba a otras cosas. Convivo con otros seres de la misma categoría de generaciones perdidas como yo, seres capaces de ampliar su sistema de supervivencia siendo antivirus al mismo tiempo. Somos los raros, los marginados, las telarañas... tantos motes que el resto sea capaz de crear en su cerebro, asombroso ¿verdad? A mí me parece una mierda. Ahí es donde me calma, de alguna manera que aún desconozco, la ideología de su señalamiento y la lógica que parece estar escondida en algún rincón de su inteligencia. Como si el país en el que vivo me hubiera protegido de su envuelta bienvenida y ellos...ellos se esfuerzan por ser amables aunque resulte reconfortante el conocer su verdadero ser por mucho que lo oculten. Esas acciones están acostumbradas de simpáticos desconocidos con faltos de atención, cariño y confianza. Puede ser venenoso si uno se olvida de sus principios aunque sea insoportable durante el camino.
Tradiciones ilógicas que aún desconozco el motivo de su insistencia como fundamental herramienta de crecimiento y enseñanza para que, seguramente, terminemos por ser mutilados por ser diferentes. Muy lógico.

Las telarañas de tu cuerpo ya van recogiendo su forma, quizás esa sea la clave de todo: "ser la unión de lo que uno es." Muchos no lo entienden pero tampoco les culpo, cada uno entiende lo que puede, que haga lo que se tenga que hacer y me trae por culo lo que el resto pueda opinar al respecto porque si no hay respeto, no hay hallazgo. No quiero ser la mariposa atrapada en esa estúpida telaraña y tampoco quiero estar en ella. Tan solo quiero terminar lo que he empezado de la mejor manera que sé hacer.




Illustration by Mike Redman